martes, 31 de enero de 2017

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Las horripilantes series del caribe mexicanas


La Serie del Caribe es prácticamente el último torneo con el cual se culmina la temporada de beisbol periodísticamente para los venezolanos. Lo decimos porque el ciclo comienza en abril con las Grandes Ligas y termina a más tardar el 7 de febrero, con el último out del torneo regional que pone a competir a los campeones de las ligas profesionales de la Confederación del Caribe, y más recientemente al monarca del torneo cubano.

Así que desde abril hasta noviembre hay beisbol de Grandes Ligas. Desde octubre hasta fines de enero hay pelota profesional en nuestro país y se remata con la Serie del Caribe que comienza regularmente el 1 o 2 de febrero. Y aunque de este evento se viene diciendo que está en decadencia, que hay poco público en algunas sedes y hasta que deberían eliminarlo, lo cierto del caso es que entre los buenos patrocinantes con los que cuenta más cierto entusiasmo bien administrado, el breve torneo se ha mantenido por décadas, y al menos hasta los momentos la palabra desaparición no ha sonado desde hace años.

Pero cada cuatro febreros se aparece una serie francamente detestable: las que se hacen en México.

Diferencia de horario


La razón fundamental que en ese país al sur de la frontera según Donald Trump, están unas tres horas de atraso con respecto a nosotros los venezolanos (igual desde allá pueden decir que todo se hace mucho más temprano).

De manera que si en cualquier sede mexicana de la Serie del Caribe el segundo duelo comienza entre siete y ocho de la noche, significa para Venezuela entre 10 y 11, para terminar la jornada en el país suramericano mucho más allá de la una de la madrugada.

Y como la hora clásica de cierre de la edición nocturna de los periódicos es justamente la 1:00 am, entonces el estrés se apodera de la sala de redacción, más si el equipo nacional tiene opción para el campeonato. Veamos las tres últimas.

2005: Mazatlán


En esta serie ocurrió algo poco usual: la lluvia pospuso la penúltima jornada un sábado de carnaval. Así que decidieron poner los cuatro últimos juegos para el domingo. Con un promedio de tres horas si no ocurrían extrainnings o incidentes que alargaran el juego.

Como Tigres de Aragua, el representante venezolano aún no estaba eliminado, entonces se siguió la acción. Y como también Meridiano Televisión transmitía el evento, el natural interés de complementar la prensa escrita con el medio televisivo determinó que se cubriera todo el evento, cuyo último out terminó más o menos a las 5:20 am. 

En la redacción del diario Meridiano estábamos el corrector Andrés Casanova, el diagramador Carlos Sánchez y mi persona hasta el final, cuando Venados de Mazatlán se tituló ante su público. Durante toda la noche preguntábamos hasta que hora se esperaría y siempre nos decían que nos quedáramos. Que si el presidente de la empresa y la directora de circulación estaban discutiendo por teléfonos celulares y de allí saldría el momento de irnos.

Pero nunca fue así. Como ya no teníamos transporte a esa hora decidí esperar a que saliera la luz del día y trasladarme a mi casa. Y llegué a ella maldiciendo a México y sus series del Caribe, al Bloque DeArmas, a Meridiano y a todo el maldito mundo.

2009: Mexicali


Esa fue la última vez que un equipo venezolano ganó este evento regional. Y Tigres de Aragua se tituló para sorpresa de muchos. Luego de ir varias veces en los años recientes con equipos más poderosos, en esa ocasión los felinos venezolanos hilvanaron cinco triunfos consecutivos. La relación de los juegos obligó a estar pendiente del fin de la jornada en Últimas Noticias en varias ocasiones, lo que obligó a salir más tarde al personal de redacción.




Para esta ocasión, yo era padre de una niña con algo más de tres años. Recuerdo que paseé por cinco trasnochos consecutivos antes de ir a una fiesta infantil, en la cual más de 30 niños iban a tumbar la piñata.

Imagínense el ritual con falta de sueño acumulado. Un niño tras otro y el cántico infaltable:
-Dale. Dale. Dale a la piñata. Túmbala pa´l suelo. Queremos caramelo...
-Dale. Dale. Dale a la piñata. Túmbala pa´l suelo. Queremos caramelo...

        Y así, después del vígésimo, el cansancio me tomó por sorpresa y me despertaron cuando llamaron a mi hija, lo cual me costó los reclamos correspondientes de mi esposa: -Te quedaste dormido.

      Solo los que son periodistas, médicos, enfermeras y otros trabajadores nocturnos comprenden el haber pasado por estas situaciones.

2013: Hermosillo



Aunque ya el campeón venezolano estaba eliminado, teníamos esperanzas de reseñar el fin del evento, en un año donde las redes sociales de la todavía Cadena Capriles (unos meses antes de su venta a lo que posteriormente se llamó Grupo Últimas Noticias) ya formaban parte de la rutina. Y poco después de la medianoche los finalistas Yaquis de Ciudad Obregón, campeón de México y el monarca dominicano Leones del Escogido, empataron en el noveno inning.

Una vez que se decidió que no iba a ser publicado en prensa, decidimos aguantar un poco más Gabriel Molina (@gabomolina18), Joiner Martínez (@Joinermartinez), Juan Salvador Muñoz (@juansalvador11) y mi persona para al menos verlo publicado en la red social twitter de @LiderenDeportes. 

Pero nada que se le conseguía ganador a ese juego. A las dos de la mañana nos fuimos a casa. Por mi parte seguí las incidencias hasta la 3:30 am, cuando Escogido se fue arriba en el inning 15 y Venados empató al cierre. 
A media mañana me enteré que el juego terminó poco después de las 5:30 pm (18 innings de duración) por un comentario de Pascual Artiles (@artilespascual), en aquel entonces narrador de Meridiano Televisión y quien se lució en ese maratónico encuentro.

También me enteré que Juan Salvador (conocido entonces como “El Vampi” por su templanza en el horario nocturno, logró publicar el tweet para @LiderenDeportes. Aunque no lo ví me alegré por la hazaña de Juan al seguir el juego hasta el final. 

Eso sí, al buscar la publicación me enteré que desapareció junto a esa cuenta, que cambió unos años después a @LiderEsDeporte. Como Jack Dawson (Titanic) en los recuerdos de Rose DeWitt, solo quedó en la memoria.