miércoles, 4 de noviembre de 2015

¿Perdió? 
Mejor para nosotros






Si el gran público cree que los periodistas deportivos sentimos empatía con los atletas o equipos, o compartimos sus mismas alegrías y tristezas, se equivoca en algunas ocasiones.
¿La razón? Un resultado puede alterar la mecánica de trabajo. Y si un éxito crea complicaciones en el cierre de la edición nocturna, entonces amigos lectores no periodistas: tengan la seguridad absoluta a que desearemos su derrota
Veamos algunos casos.
Un sábado de 2006, el púgil Edwin "Inca" Valero iba a pelear por el título mundial del peso pluma de la Asociación Mundial de Boxeo en Puerto Rico...
Para quienes no saben, el sábado es uno de los días más agobiantes en el periodismo deportivo.          
Porque se prepara la edición del domingo, y tradicionalmente se cierra una hora más temprano que de costumbre, especialmente en los medios de mayor difusión.
La mayoría de los periódicos con mayor tamaño tienen encartes, revistas y un mayor número de páginas, a pesar de las restricciones del papel que tenemos en Venezuela.
Volviendo al caso de Valero, mi coordinador de deportes, Rafael Vielma, me dio las siguientes indicaciones:

- La pelea es a la nueve y media de la noche. Si gana el "Inca" entonces vas a cambiar la mitad de la última página del periódico con una foto de la pelea. También vas a hacer la nota principal de la página 5 de El Deportivo (suplemento especial de Últimas Noticias) y la primera página de El Deportivo vas a poner la foto principal alzando el trofeo de campeón.

Conveniencias

Cerca de allí estaba Luz Mely Reyes, entonces jefa de la sección Fin de Semana en Últimas Noticias (ahora vibra con efectococuyo.com y @efectococuyo), quien no pudo dejar de oir mi pregunta a Rafael:
- ¿Y si pierde?
- Entonces solo cambias un título pequeño en la última página, y haces una nota corta en la página 5.

Analizando las consecuencias de cada resultado, le dije a Rafael: 
-Sí es así mejor que pierda. Menos trabajo-. Pero lo dije más interesado en conocer la reacción de Luz Mely.

Inmediatamente intervino ella, aunque con dudas si estábamos hablando o no en serio sobre nuestros deseos del resultado:
- Ustedes como no quieren a su país ¿Cómo van a desear que pierda?
- Claro que sí Luz Mely -. Le indiqué. O le mentí, no me acuerdo bien.  -Si la pelea comienza más tarde ¿Te imaginas? Menos tiempo tenemos para buscar las fotos y llenar los textos…

Al final, el combate comenzó a las 12 de la medianoche. Y no nos quedó más remedio que usar el espacio mínimo por falta de tiempo. Las fotos nunca llegaron porque las agencias no se ocuparon seriamente del evento y las primeras gráficas llegaron (nos enteramos al día siguiente) casi a las tres de la mañana.

Otros ejemplos




El más reciente fue durante la Serie Mundial de las Grandes Ligas que terminó el pasado domingo 1 de noviembre. Carlos Cedeño, editor nocturno de Líder estaba en su casa por tener el día libre. Si Reales de Kansas City ganaba (como en efecto sucedió) la final de las Mayores terminaba ese día con ese equipo de campeón. Si su rival Mets de Nueva York era el vencedor, entonces había que esperar al martes o el miércoles para eventualmente conocer el desenlace. Y allí le tocaría a Carlos trabajar.
Le pregunté sobre sus impresiones de ese serie y me dijo:
- Cuando Reales empató en el noveno inning, mi deseo fue que ganara y terminara. Así no tendría que estar el martes pendiente de ella. Iba a los Mets, pero mejor así. 
Se salvó de ese rayo. Porque el juego dominical culminó a la una de la mañana. Y los que estábamos de guardia llegamos a casa casi dos horas después.
Hay otras situaciones generales como las que describimos a continuación, que a la mayoría de los periodistas nocturnos o quienes hacen guardia nos ponen aprensivos:

- Cubriendo beisbol no nos molestamos si nuestro equipo favorito está perdiendo en el noveno inning y no puede quitarse la desventaja. Ya tendrá otro día para ganar (siempre y cuando no sea la final del campeonato).
- Si el basketbolista de la NBA Greivis Vásquez hace 30 ó más puntos con su equipo de gira por la costa oeste de Estados Unidos, sería terrorífico para nuestros horarios.
- Aupamos al campeón venezolano de beisbol en la Serie del Caribe,  menos en México. La diferencia de horarios nos afecta bastante. Y más de una vez hemos salido a las dos de la mañana sin colocar resultados.
- Qué al pítcher Félix Hernández lance un No Hit No Run en su sede de Seattle, donde los juegos comienza a las 10 de la noche hora de Venezuela. Cuando hizo el juego perfecto en 2012 el evento fue temprano.

Y así hay más casos. Para que lo sepan estimados lectores.