sábado, 2 de mayo de 2015

Peligro en la noche: Recordando a Jhonny González



Con la muerte de Jhonny González, el redactor del diario Líder asesinado la madrugada del 3 de mayo de 2013, el piso se movió realmente para los que trabajamos de noche (y a cualquier hora) en el Grupo Últimas Noticias.
      Poco tiempo antes, la redacción de la Cadena Capriles se mudó en 2012 de la vetusta Torre La Prensa, al lado del Panteón Nacional, a unas instalaciones modernas en la urbanización La Urbina, al este de Caracas, que se convirtieron en un modelo a seguir por otros medios, en el cual se integraban la prensa escrita con la web, redes sociales, radio y hasta televisión, en un conjunto que aún le falta ver su crecimiento. Se está empezando, pues.
     Los ajustes se hicieron desde muchas perspectivas. Entre ellas una relativa a la inseguridad, que acecha a la sociedad venezolana en todos sus niveles.
       Recién mudados a La Urbina, varios empleados sufrieron asaltos en los alrededores. A plena luz del día, y aprovechando el factor sorpresa, periodistas y personal de otros departamentos fueron despojados de sus pertenencias. Los teléfonos móviles fueron el blanco favorito de la delincuencia.

Cayó el invicto

También la noche se enseñoreó con nosotros una vez. Junto a dos compañeros nos visitó el hampa desde un vehículo del cual salieron dos hombres, aprovechando que nos paramos para dejar en la puerta del edificio donde vive a un colega. Y en menos de 30 segundos, dos armas de fuego (o al menos así parecía) nos persuadieron para abandonar el vehículo de traslado de la empresa. Adiós carro, morral con objetos personales, documentos y hasta unas bolsas de mercado. Salvé el celular porque lo llevaba en el bolsillo y porque realmente los hampones querían transporte para próximas fechorías.
     En 20 años haciendo guardias nocturnas, nunca había vivido tan desagradable experiencia.

      Lo peor vino luego, porque la vida vale mucho más que una billetera o una bolsa de mercado. Lo que me afectó directamente sucedió cuatro semanas antes de despedirme rutinariamente de Jhonny, sin pensar que jamás lo volvería a ver. La fatídica madrugada esa, yo terminé mis labores con Últimas Noticias y Jhonny había hecho lo mismo con Líder, especialmente una nota del boxeo, la cual no me he atrevido a leer todavía. 
     - Nos vemos más tarde. Le dije a Jhonny, quien se quedó en su puesto viendo algo en la computadora.

      Los que terminamos de último muchas veces no decimos "hasta mañana", porque llegamos a casa en los inicios del día.

A la mañana siguiente...

Normalmente tiendo a apagar el teléfono al acostarme. Y poco acostumbro prender la computadora de mi hogar en la mañana. Pero por alguna razón lo hice y me conseguí con la noticia del asesinato de Jhonny. Éste salió unos 20 minutos después de nosotros cuando aparecieron dos motos, y a balazos segaron la vida del compañero en los alrededores de la sede, según reseñó la prensa y los distintos portales de noticias. Una vida muy joven perdida, como tantas otras en esta violencia que no perdona.
        Realmente fue demoledor para el espíritu.

       A partir de allí y por muchos días tuvimos mucho miedo. Demasiado. Un periodista que tenía un horario nocturno renunció al día siguiente, en parte por presión familiar. No quiso saber más de trabajar de noche. Yo también pensé en hacerlo. Y sentía mucha tristeza, que solo se sumaba al resto de una Redacción Única de duelo.
     Recordé al escribir estas líneas que una empleada de El Nacional fue asesinada llegando a su casa en un incidente de robo de vehículo. Y me contaron que en el Bloque DeArmas asaltaron una madrugada a los empleados que esperaban transporte al lado de la garita de entrada. Por años estuve en ese sitio y nunca pasé por un incidente similar. Ahora esperan todos en un lugar donde no estén expuestos a los delincuentes.
       ¿Y nosotros? Salimos con precauciones y temor noche tras noche, a raíz de un crimen no resuelto de un compañero. De eso han pasado dos años.